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Exhibición y almacenamiento de una colección

Exhibición y almacenamiento de una colección

Puntos clave

  • Guarda los minerales más duros y los más blandos por separado para que no se rayen entre sí.
  • Mantén las piedras sensibles a la luz fuera del sol directo y las frágiles protegidas.
  • Nunca separes un espécimen de su etiqueta de localidad; esos datos son insustituibles.

Proteger de rayones

El daño más común es el autoinfligido: los minerales duros como el cuarzo y el topacio rayan a los más blandos como la fluorita, la calcita y la selenita cuando chocan entre sí. Guarda los ejemplares de forma individual (en cajas con compartimentos, envueltos en papel de seda sin ácido o en frascos para gemas) en lugar de tenerlos sueltos en un cajón compartido. Sostén las piezas pesadas para que los cristales delicados no carguen con el peso.

Luz, humedad y aire

Algunos minerales se decoloran con la luz solar (amatista, cuarzo rosa, fluorita, celestina, muchas piedras teñidas), así que exhíbalos lejos de las ventanas. Otros reaccionan a su entorno: la pirita y algunos sulfuros se descomponen lentamente en el aire húmedo, la halita y la selenita se dañan con la humedad, y el ópalo puede agrietarse si se seca. Un entorno estable, moderado y seco es adecuado para la mayoría de las colecciones; unas pocas piezas prefieren microestuches sellados.

Las etiquetas son parte del espécimen

La localidad de un mineral (dónde se encontró) es una parte fundamental de su valor científico y de colección, y se pierde fácilmente para siempre. Conserve una etiqueta numerada con cada pieza que registre su nombre, localidad y cuándo y dónde la obtuvo, y mantenga un catálogo correspondiente (una simple hoja de cálculo funciona). Un espécimen magnífico sin datos vale una fracción de la misma pieza con un origen documentado.

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