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Limpieza y cuidado de especímenes

Limpieza y cuidado de especímenes

Puntos clave

  • Comience con el método más suave: agua tibia y un cepillo suave.
  • Algunos minerales se disuelven en agua, se decoloran con la luz solar o se dañan con los limpiadores ultrasónicos.
  • Guarda las piedras blandas y sensibles a la luz con cuidado, separadas de las más duras.

Primero con suavidad, siempre

La mayoría de los ejemplares solo necesitan agua tibia, una gota de lavavajillas suave y un cepillo de dientes suave para eliminar la suciedad de las grietas. Enjuague y deje secar al aire. Recurra a métodos más fuertes solo cuando sea necesario, y nunca empiece con nada agresivo: un arañazo o una superficie corroída no se pueden reparar.

Minerales que odian el agua

Los minerales solubles en agua o sensibles al agua pueden perder su brillo o destruirse con un simple enjuague. La halita (sal de roca) literalmente se disuelve. La selenita y otras variedades de yeso son blandas y pueden opacarse o exfoliarse. Muchos ejemplares delicados se limpian mejor con un cepillo seco y suave o simplemente con aire comprimido. En caso de duda sobre un mineral blando o fibroso, manténgalo seco.

  • Evita el agua: halita, selenita/yeso y otras sales solubles
  • Evita los limpiadores ultrasónicos: ópalo, esmeralda, turquesa, perlas y piedras con fracturas rellenas
  • Evita los ácidos: calcita, malaquita y la mayoría de los carbonatos (burbujean y se corroen)

Luz, calor y decoloración

La luz solar prolongada decolora algunos minerales de forma irreversible. La amatista, el cuarzo rosa, la celestina, la fluorita y muchas piedras teñidas pueden perder el color en el alféizar de una ventana soleada. El ópalo puede agrietarse (desarrollar pequeñas fisuras) si se seca o se sobrecalienta. Exhiba las piezas sensibles a la luz lejos de la luz solar directa y evite los cambios bruscos de temperatura que puedan agrietar un espécimen.

Manipulación y almacenamiento

Los minerales más duros rayan a los más blandos, así que no los guardes revueltos: envuélvelos individualmente o usa bandejas con divisiones. Apoya las piezas pesadas para que los cristales finos no soporten el peso. Conserva una pequeña etiqueta con el nombre y la localidad de cada espécimen; ese registro es fácil de perder y difícil de recuperar, y es parte de lo que hace que una colección sea valiosa.

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